miércoles, 29 de diciembre de 2010

Las Hendiduras de Germán Machado Lens



está el poema en las hendiduras de la palabra

es un breve, y para mi definitivo, poema de un solo verso de mi amigo Ernesto Suárez de su libro “La casa transparente”. De él tomé el título para este lugar.

Hace algún tiempo, tecleando en un buscador de Internet “hendiduras poesía”, encontré un poemario de un autor uruguayo que se titulaba “Hendiduras”. Entonces no pude leerlo con la calma requerida, pero lo anoté para una posterior digestión (literaria). Encontré, en sus primeras páginas, unos versos que decían:



Las palabras son hendiduras
en la tierra segada / los mitos
tajos hondos / el silencio
cicatrices olvidadas


La coincidencia en el uso de los conceptos de HENDIDURAS y PALABRAS, era un buen motivo para haberlo sacado aquí mucho antes.

Pero está claro que había una curva vital que no me lo permitió. La conclusión llegó con el número 4 de la revista “La casa transparente”. Para ella, mi amigo Daniel Bellón nos trajo los enormes poemas (en su presencia y profundidad) de un escritor uruguayo: Germán Machado Lens, casualmente el autor de “Hendiduras”. De esta manera se cerró una vuelta de la lemniscata (no siempre tendrá que ser un círculo).

Esta es mi lectura de la poesía contenida en este libro. Trataré que sea caótica y desordenada y obligar con ello a que quien no haya leído el texto haga la suya. Esto me hicieron los poemas de Hendiduras de Germán Machado:



Los poemas de Hendiduras de Germán Machado Lens obligan. Quizás sea la severidad de la que hace gala, de manera explícita, el autor en este libro.



La severidad puede ser bella,
que la belleza sea severa.


Es severo y disciplinado, ofrece sólo aquello que consideró imprescindible. El lector se ve obligado a buscarse la vida en ellos, a indagar sus propias pistas, a penetrar, finalmente, en las hendiduras que la palabra-objeto crea en su propio entendimiento. Quizás no he entendido nada o no he caído en la semántica del autor o en sus referencias. Pero atrapado por sus honduras, me he permitido una recreación a partir de sus versos. Como un niño que juega con piedras en el suelo. Las encuentro, las recojo y, con ellas, formo pirámides antiguas y edificios postmodernos y lugares míticos. A otras las torno personajes, héroes y villanos, también en mis monstruos del pasado. Finalmente, construyo historias ante mis ojos, en medio de sus poemas.

Por ejemplo, al leer Generaciones inventé la historia de una mujer en un mundo ajeno (¿será el de los hombres?) donde, en el esfuerzo, se convierte en si misma. Una historia en tres partes y conclusión:



1ª parte:

toda niña, en su niñez, tiene una manera de evitar el sacrificio
[...]

2ª parte:

toda muchacha tiene
una manera de vengarse en las miradas cegadas
[...]

3ª parte:

la mujer que no secundó el sacrificio
sostiene la nobleza feroz

4ª parte y conclusión (que omito)

en la exacta palabra que
supura cuando la insultan
[...]


Invento otra historia en Rambla portuaria. La de un lugar donde El Final ya llegó. Es casi una novela de anticipación. Un pequeña recreación, una visión post-apocalíptica de los restos de una población costera tras el toque de los clarines del Hasta Aquí Llegamos. Vean su escenario:



llueve sobre los féretros
repica un campanario
el sol es una llaga en el cielo nublado
y en el mar un arco iris
el frío


y allí ya no están ni los redimidos ni los condenados, únicamente en un bucle eterno inanes personajes de sabores, olores y colores diluidos. Vean la sentencia final:



las palabras no alcanzan para limpiar el aire
las palabras no alcanzan para curar el daño





Los poemas de Hendiduras se me presentan monocromos, unas veces azules, otras rojos, otras verdes. Cada uno de ellos ofrece una gama enorme de intermedias tintas. Allí, en esos versos, se aplica la luz y son claros, en aquellos se escapa y son sombra, en estos las gamas se extienden en juegos sonoros:

Ejemplo en Nunca y siempre...



el ciego se hunde en el gran hormiguero de la sabiduría
aferrado a su bastón y a su recuerdo
                                        
el ciego era un niño que observaba
cuando veía
                    y cuando veía
                    por el bastón del ciego
                    descendía una fila de hormigas


Ejemplo en Hastío...

su cuerpo
partícula lejana
del hastío
                                        
                    légamo
                    lodo
                    limo


Los poemas de Hendiduras los siento metálicos, de sonoridad, textura e incluso de sabor. ¿Sanguíneos?



Ejemplo en De los engaños...


fulgores acres
donde los sueños arden
                                        
fuegos    rapaces
humos     espesos
restos      constantes


Ejemplo en Sol nocturno...

mineral desolado
hermético hemisferio
sur cerebral
claustro rodante
órbita elíptica de la neutra pupila


Los poemas de Hendiduras me proporcionan sabidurías. Sorprendido, apunto ideas que, por evidentes, no me explico como no aparecieron así expuestas en los antiguos anales de las memorias.



Dicen...

nacemos solos
morimos de uno en uno

Dicen...

las horas traen
un círculo infinito
peonzas ciertas

Dicen...

Memorando:
acordarme mañana de escribir un poema
que supere los que he escrito hasta hoy,
y me ayude a olvidarlos.


Y así continúan y podrás encontrar más Dicen...




Finalmente me quedaré con un poema para mis propias...



HENDIDURAS
                    
I
cuerpo arraigado / lenguaje
hendido sedimento
                                        
jugada
                    una palabra
                    que valga
                                        
II
                                        
no hay caso / en este juego
las reglas nunca son claras
                                        
se miran las palabras
—superficiales—
las hendiduras fugaces
                                        
otra jugada
                                        
                    ¿y cómo poder saber
                    si no ha sido derrotada?

viernes, 24 de diciembre de 2010

Nieve en Dublín


Me dicen que mis amigos están bloqueados en dublín. Ulises se sube el cuello de su abrigo y mira a esa niña de pelo negro un tanto inquieto. La niña no deja de sonreir jugando con la nieve como si nunca la hubiera visto. Hace un muñeco y le pone un oscuro palito en la boca y parece que fumara. Arde el cigarro en contradicción con el frio del aire y las nuevas políticas antitabaco. Los hombres lloran en los aeropuertos. Desean volver a sus lejanos hogares y dicen que mis amigos cogieron muchos nervios. Mandan semeeses por doquier y vuelven a su hotel que será su casa de nievidades o navidades. Arrastra molly malone su carro. Ya sus cestas vacías de moluscos. Su piel está más que pálida, está transparente. Alive, alive o!, alive, alive o! Crying cockles and mussels alive, alive o! En los escaparates de las agencias de viajes se ven las fotos de playas cálidas y doradas en canarias. Alguien consigue un enlace por barcelona. Parecen mis amigos más tranquilos y la abuela les recuerda, por teléfono desde aquí, que lo importante es la salud.
Hay nieve en dublín y las fechas no eran para estar aquí. Tres como en un portal de dia 24. Los planes propuestos no eran estos. Eran otros los planes, pero dios lleva un par de días controlando el cielo como el diablo controla las torres de control. Un tipo de nueva zelanda se mata en una moto. Los de u2 le dedican una canción sobre una colina y un árbol. En nueva zelanda es verano y una amiga me manda fotos desde allí y parece que hiciera frio. Allí también. ¿Conoces el restaurante el ganso azul? Estará azul por la nieve, claro. Busca un cálido café james joyce donde empañar sus gafas al entrar. Llamaré a mis amigos de las palmas por si allí también hace frio. Mañana iré a gran canaria y el mar moverá el barco. También llamaré a mis amigos de la palma que me han felicitado fiestas, por sms también.
Swift amarrará una flota entera de barcos veleros británicos y la arrastrará por todas las frías aguas del atlántico, como transformado en un gulliver gigante, para atraer a los turistas, también británicos, hasta aquí. Quizás, como piratas, los turistas de piel colorada ataquen ¿o atraquen? cadiz o santa cruz de la palma. Quién sabe. Será el cambio climático o la crisis. Sé que mis amigos están en dublín con nieve y llena de gentes atrapadas queriendo coger un avión y volver. A mi me gustaría poder ponerme un abrigo esta noche, y asomar mi nariz al frío haste que moquee sola y llegarme hasta la casa de mis amigos, como hacían las familias cuando yo era chico. Obligaciones sociales que no tenían un fallecido por medio.
Nieve en dublín y el teide nevado de postal. Sólo arriba, en las cañadas no hay. Supongo que en sichuan también está nevando. Pincho en un pronosticador del tiempo y verifico que está nevando en dublín. Una niña de pelo negro, ojos alegres y sonrisa pícara mira fascinada la nieve. Abrigada coge la mano de su madre por las calles llenas de gentes. Unas viven allí y miran los carros de caballos que pasean turistas todos los días. Otras desearían coger un carromato, más que sea, o una nave espacial o un globo aerostático, para volver. Y no llorar para volver y dejar de estar lejos en dublín, en el aaiún, en pekín o en caracas. Claro esta noche hay gentes tan lejos de otras gentes. Mis amigos me mandan un sms que dice: Felicidades desde dublín nevado. Atrapados hasta el 26 pero bien. Aquí hace frio.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La casa transparente 4

Me siento bien en casa. Soy del tipo hogareño. Me gusta regresar y recobrar la memoria. Siento como el hogar es una suerte de organismo vivo, un meme cabezudo y egoista que únicamente prentende nacer, crecer, reproducirse y (supongo que algún día) morir.

La casa transparente nunca ha dejado de estar. Quizás otras revistas, otros sitios y otros foros públicos posean sus reglas de periodicidad, y aspiren a cumplir horarios y calendarios para sus lectores y asistentes. Eso está bien. Pero a la casa transparente le gusta ronronear.

Parece que la casa transparente no se fía mucho de algunas obligaciones. Especialmente si no son las que ella misma decide asumir. Este organismo memético pretende crear libertades amables (que se puedan amar) y parece obviar, sosegadamente insumisa, algunas reglas.

Así que tarda... lo que tarda. Está aquí. Silenciosamente



Juan-Yanes-L’Assut-d’Or7____ Fotografías de: JUAN YANES


  • Ernesto Suárez: Isla y haiku. Aproximaciones.

  • Daniel Bellón: Diez fragmentos alrededor de Tiempo, de Vicente Luis Mora

  • Coriolano Gonzalez Montañez: Así el haiku (Una aproximación al silencio)

  • José Marrero y Castro: La vehemencia del silencio

  • Germán Machado Lens: Cuatro poemas de Peregrinar del sustanciero [separaciones mínimas]

  • Carlos Bruno Castañeda: 2 Sólidos irregulares

  • Daniel Bellón: 4 poemas prospectivos

  • Cuarto de traducir:

    Gwendoline Brooks da voz al silencio.

    Forugh Farrokhzad: Sólo el sonido permanece

    Los cuadernos de La Calle de la Costa: La ciudad se rompe y se levanta, de Anelio Rodríguez Concepción

    martes, 9 de noviembre de 2010

    Campamentos ardibles


    Superados,

    se ven superados

    Golpes y golpes.

    Abandonados,

    Olvido y olvido

    Reprimidos por la debilidad

    en fuerza

    y las fuerzas los superan.

    prescindibles,

    sin que el resto de mundo

    crea que son necesarios.

    a su débil debido tiempo,

    desaparecibles.

    Arden las jaimas.

    Sus hijos, que han sido

    nuestros hijos,

    corren por las calles.

    Les dicen,

    Exilio a exilio,

    Perseguidos.

    que se los lleven

    para otra parte.

    refugio a refugio,

    campamento a campamento

    Todos están mirando

    Están allí

    Aún así, allí siguen.

    para otra parte

    Herida a herida.

    aguardando volver

    por donde mismo

    estuvieron.

    Luz y arena.



    Siete mil jaimas

    lunes, 8 de noviembre de 2010

    Newtonianos



    Observe fijamente el cuadro de Rene Magritte “Ceci n'est pas une pomme”. La imagen precisa, natural, elegante de una manzana. Sobre ella con letras cursivas, de manual escolar para aprender a leer, el mensaje que da título al cuadro. Piensas, durante un instante, que quizás es un lugar un tanto llamativo para colocar el título.

    Después, tras entender el mensaje escrito en francés, “Esto no es una manzana”, te preocupa la rotundidad del mensaje del pintor. De nuevo miras el cuadro, ahora fijamente, tratando de encontrar algún gusano oculto, una trampa de la vista, algún monstruo escondido y mimetizado en manzana. No te cabe duda de que estás viendo una manzana. Lo jurarías ante un tribunal y sin embargo allí el autor escribe que no es lo que ves. La duda se queda junto a ti para siempre. Magitte nos enseñó la traición de imágenes.

    Newton es como la manzana de Magritte. Newton es más que Newton. Ni siquiera la manzana de Newton es una manzana. La palabra se desborda y abarca espacios sorprendentes. No es posible nombrar (o mirar o encontrar o estudiar) a Newton como se nombra (o se mira o se encuentra o se estudia) al resto de los científicos o al resto de los mortales.



    ¿Qué entendemos cuando usamos el término: NEWTON?

    Claro, es el hombre. El que nació en 1642 en Inglaterra y del que podemos estudiar su biografía y ver su imagen retratada. El riguroso científico, el ausente parlamentario, el fundamentalista religioso o el insistente alquimista. Un ser extraño con una mente dedicada a descubrir. Descubrir las acciones de su dios en la naturaleza, en la materia o en la biblia. Ensimismado en esos mundos suyos que difícilmente cruzaba con los mundos del resto de los humanos (fueran o no sus contemporáneos). Tan satisfecho de si mismo como de la verdad de sus descubrimientos.

    Pero NEWTON es algo mas.

    Newton es un concepto, un símbolo, una idea, un meme.

    Usamos Newton en tan diversos contextos que la semántica se escapa y no parece que los diccionarios lo atrapen. Por ejemplo:

    Newton est une pomme, Newton es una manzana.



    Newton es aquello en lo que trabajó:

    La materia y su cantidad.
    El movimiento y su cantidad.
    La mecánica.
    La luz y La óptica.
    La partícula frente a la onda.
    La termodinámica.
    La mecánica de fluidos.
    La dinámica.
    2, 3, o más partículas.
    La gravedad.
    Los movimientos planetarios.
    El sistema solar.
    Los cohetes y la astronáutica (que aun dependen de él).
    Las matemáticas.
    El cálculo infinitesimal (más aún que Leibniz).
    El cálculo diferencia e integral.

    Newton es las leyes universales.
    F = m · a.
    F = (M . m) / d^2

    Pero sobre todo lo que desde él somos y lo que dejamos de ser por su causa.

    Él es La Ciencia.
    El método científico.
    El conocimiento frente a la erudición.
    La ley o el orden o la razón.
    La realidad frente a la ensoñación.
    Newton frente a Einstein.
    El determinismo frente al indeterminismo o incluso el azar.
    Tiene sentido en economía, psicología y sociología
    Está en asuntos sobre los que él nunca conoció, pensó u opinó.

    Podríamos seguir durante muchas más líneas. Lo usaremos de forma adecuada o, desacertada, rigurosa o displicente, inocua o inoportuna. Para afirmar algo o su contrario. Siempre como bastión, recurso de poder y fundamento.

    Por ello, y sobre todo, lo nombramos como una Fuerza más de la Naturaleza.

    Existen los newtonianos (incluso los de la newton).

    Algunos lugares donde newton se manifiesta es en la poesía.

    Quizás alguien quiera hacer algún día un estudio riguroso, 'newtoniano', de este aspecto del concepto NEWTON. Quizás ya exista. Aquí únicamente, iremos desgranando, bajo la etiqueta de newtonianos unos ejemplos.

    jueves, 4 de noviembre de 2010

    Citaciones de remate 03

    Dar con palabras que titilan. Buscar representaciones para soslayar un perentorio comentario. Una suerte de recursividad.


    Encontrado:

    Cualquier cosa acontecida en cualquier lugar y tiempo
    escrita está en el agua de Babel


    En Paisaje con grano de arena de Wislawa Szymborska.

    Replica de recibo:

    lunes, 1 de noviembre de 2010

    Miradas miradas 09

    Un retrato que te observa sin saber, sin palabras.
    Ya te inventas lo que te dice, ya lo que calla.




    Flora Crowned
    (Flora Coronada)

    bajo la atenta estación de nuestros pesares
    sentada contenida protege su interior
    tras un calculado desdén que emana

    sus manos reposan sus brazos su espalda
    su pecho sus hombros reposan su cuello
    su cabeza y sus cabellos reposan
    frente a nuestra inquietud su hastío
    reina y trono

    aguarda a que escampen
    nuestras complicadas climatologías
    y que finalmente acabemos
    reconociendo nuestra inevitable
    incapacidad de vislumbrarla

    tras la lluvia libre
    correrá en su vestido blanco
    gritando como una loca
    sobre la hierba húmeda
    y tras sus pies descalzos
    caerán al fin las flores
    de su corona

    Patricia Watwood

    sábado, 23 de octubre de 2010

    Buscando nombre a nuestra casa



    Ante mi
    vislumbrado el silencio
    la protección que te diste
    ante la muerte
    la misma muerte
    colocándote una moneda en la boca

    Te fuiste
    ni lo visto creí
    ni lo uno por inevitable
    ni lo otro por imposible
    no era necesario
    no era la contingencia precisa
    no tu silencio
    fuera de lugar

    Abandonada la guadaña
    me preguntó me ofreció
    el dolor de verte así
    cosa que rechacé
    no sin antes consultártelo
    con una mirada
    tomaron su oficio
    y sus aperos
    para llevarte con ellos

    Gracia y gloria
    llorando
    atragantando la desdicha
    que guardo como un tesoro
    tu venganza y mi vergüenza
    convertido en guardián
    mudo
    testigo
    y silencio

    jueves, 21 de octubre de 2010

    Cansados



    Estamos cansados. Se nos nota
    irritables, intolerantes, antipáticos.
    Incomprensivos ante las desdichas ajenas,
    sonrisas forzadas y tanto por hacer.

    Nos sabemos irritados, intolerables, ariscos.
    Incomprendidos ante nuestras desdichas propias,
    rompemos a susurrar maldiciones y tanto deber.

    Ocultamos ocultos lagrimas autoinfligidas
    y nos inoportunan los oportunistas
    de los días que creen tenernos
    en sus manos.

    Cansados en búsqueda de una historia
    que contar
    y no esto.

    lunes, 18 de octubre de 2010

    Giroscopia



    programado el regreso
    ya todo da vueltas

    revueltas
    las ganas de volver

    son las vueltas de la vida
    ante los ojos

    martillo
    yunque
    estribo

    todo dando vueltas
    giros y copia

    sábado, 16 de octubre de 2010

    Miradas miradas 08

    Un retrato que te observa sin saber, sin palabras.
    Ya te inventas lo que te dice, ya lo que calla.




    1628

    ya pasó el tiempo
    de su prisa su apremio su premura su urgencia
    ella naciendo
    de nuevo entre sus propias manos

    observa
    mi prisa mi apremio mi premura mi urgencia
    yo muriendo
    de nuevo entre mis propias manos

    de nada necesitada
    de todo requerido
    en sus ojos
    entre sus dedos
    la promesa
    que me mantengo
    al verla

    Aurora Gallardo

    jueves, 14 de octubre de 2010

    Mis propios mounstruos (a veces)



    Tener alumnos es un concepto complicado. No creo poseer ningún pensamiento digno de una cátedra, salvo aquella que pretende repetir (o mantener con vida) los pensamientos de otros. Quizás por ello me siento cómodo en la enseñanza de las ciencias. Aquello que cuando se enseña puede ser refutado con argumentos racionales o por la misma (¿por qué decimos terca?) realidad.

    Reconozco que sentirse cómodo con la enseñanza es sencillo. Por el contrario el aprendizaje es una tarea dura y complicada (y extremadamente gratificante cuándo se alcanza) tanto para el maestro como para el alumno. Sé que se suele confundir enseñar y aprender. De esa confusión vienen muchos dramas familiares y la mayor parte de las críticas a los sistemas educativos. Me repito, de nuevo, el chiste: Un hombre responde a la queja de otro. “No te engañé. Cuando me compraste este perro te dije que le había enseñado a hablar. No que él hubiera aprendido.”

    Reconozco que odio que critiquen a mis alumnos. Cuando cometen un error llamativo me siento como si yo mismo lo hubiera cometido. Seguramente es el recuerdo de mis años escolares donde tanto me costaba aprender mis lecciones y procuraba mantener intactas mis esperanzas en conseguirlo. Entiendo bien a los estudiantes con dificultades y me maravilla aquellos que tienen facilidades que parecen innatas.

    Reconozco que odio los discursos que recuerdan las dichas y ventajas de los viejos tiempos en las escuelas. Donde al parecer todos andaban rectos, respetuosos, firmes y constantes, obedientes y poderosos en asimilar lección tras lección de conocimientos sin parar ni rechistar. Esos discursos los pronuncian personas de las más lejanas reformas educativas. Desde las del viejo bachillerato y la revalida, las del preu, las del bup y el cou, hasta ahora, las de los primeros en la eso, todos son capaces de mirar con ojos de reproches a los nuevos fracasos que compartimos en los centros de educación. Especialmente lo odio cuando lo leo o lo escucho en los medios de comunicación.

    Reconozco que odio los reproches a las malas mañas de las nuevas generaciones. Tengo la sospecha que sólo pretendemos colocar(nos) un pedestal desde donde mirar por encima a alguien (al menos durante un rato). El pedestal puede (suele) ser clasista, injusto, parcial y dispuesto para evitar, en muchos casos, preguntas incómodas sobre las propias miserias de los que en ellos nos subimos. “Ya la juventud no lee.” decimos los que nunca acabamos el libro que nos obligaron a leer en la escuela y nunca leímos otro por propia voluntad. “Es que no saben hacer nada sin la calculadora.” decimos los que nos parece igual cientos de miles de euros que decenas de millones, que no somos nada sin nuestra máquina registradora o 2+3x4 nos da 20 (hasta con calculadora). “Esa música que oyen es horrible y barriobajera.” decimos los que sólo sabemos cantar (una y otra vez) las canciones ñoñas (o sexistas) de las listas de éxitos. “Ya no hay respeto.” acusamos los que vivimos aterrorizados por alguna autoridad impuesta por la dictadura, el machismo o las costumbres o simplemente ejercemos esa misma autoridad sin derecho ni réplica.

    Claro que en nuestros jóvenes hay analfabetismo, ignorancia, intolerancia, violencia gratuita, sexismo. Lo sé. Sé que muchas veces dan miedo. Lo pueden ver en las aulas, en la calle, en las casas. Yo intento recordar lo difícil que es aprender en ocasiones. Procuro recordar que el teorema de pitágoras tardo miles de años en ser patrimonio de la humanidad y que estuvo guardado, custodiado, escondido por unos pocos. Los que creían, que al contrario de ellos, el resto de la humanidad era analfabeta, ignorante, intolerante y violenta. Lo que seguramente era cierto. Procuro recordar que podríamos volver a estar en esa situación si no estamos atentos. Procuro recordar un buen consejo cristiano y no prestar mucha atención en la paja en los ojos ajenos, sobre todo cuando me rasco los míos (a veces).

    El sueño del sistema educativo canario (a veces) produce monstruos

    martes, 12 de octubre de 2010

    La huella digital





    Miro atrás y veo a la pequeña que a escondidas se subió a la silla y alcanzó a coger el ratón del ordenador. Entendió, sin instrucciones, que debía mover su mano y poner sus ojos en la pantalla, allí donde pasaban cosas brillantes y de colores.

    Sorprendida por su padre sonrió complacida de su audacia.

    El padre asustado decidió guardar en lo alto del armario su vieja máquina de escribir, olvidar sus románticos sueños de escritor bohemio y matricularse en el cursillo local de usuarios informáticos.

    Los riesgos del nacimiento digital

    sábado, 9 de octubre de 2010

    Miradas miradas 07

    Un retrato que te observa sin saber, sin palabras.
    Ya te inventas lo que te dice, ya lo que calla.




    Sonja

    Apenas dentro de un instante
    la secreta secretaria
    pondrá la yema de su meñique
    cerca de sus labios.

    Discretamente depositará
    en su dedo con su lengua
    una pequeña hebra de tabaco
    que la boquilla no detuvo.

    Un imperceptible movimiento
    de sus dedos hará desaparecer
    la brizna de tabaco
    que caerá sobre el blanco mantel
    sin que nadie lo note.

    Allí en medio del humo
    de la cosmopolita noche
    me mirará sin darse por aludida.
    Dura, fria y sin compasión.

    Me sentiré avergonzado
    de saber lo que sé,
    de mirarla sin permiso.

    Christian Schad

    viernes, 8 de octubre de 2010

    Cierta incierta lente 015



    A la orilla de la vereda
    tu cintura equilibra tus pasos.

    Litogénesis en el paraiso.

    Suenan las piedras
    y tienes miedo al caer
    el dia.

    lunes, 31 de mayo de 2010

    Cierta incierta lente 014


    Al final de mayo
    es recuerdo la esperanza sembrada.
    Pronto estaremos dispuestos a la siega.
    Ante nuestros ojos el grano resignado.
    Mirar las amapolas
    cuyos los pétalos están por caer
    al calor de un rojo fugaz

    sábado, 8 de mayo de 2010

    No fue o no pudo ser y no voy


    A veces quieres ir
    y no puedes ir.
    No vas, miras las viejas fotos,
    piesas que, después de todo:
    deberías estar allí.

    Te arreglas una confabulación global,
    pero dará igual,
    pues tú sabes que no irás,
    que tú te quedas.

    A veces, despues de no poder ir,
    vas y decides no ir.
    Vuelves y te quedas.
    Otras veces, decides ir de todas maneras
    y acabas por quedarte y no ir.

    Sea como sea, sentado en tu asiento
    claseturistalowcost,
    mirando por la ventanilla
    ovalada
    estrecha
    deformante
    en la dirección contraria.
    ves pasar un jet,
    Visto y no visto.
    Un brillante resplandor, una estela.
    Él va.
    Y tú te vuelves,
    a quedarte.
    Con una extraña tristeza,
    con un no fue en la cabeza palpitando
    te quedas.

    Hasta la próxima
    me dicen, me digo, no sé, contesto,
    me quedo y no me voy.
    Mal consuelo
    para el oportunista
    de las oportunidades perdidas,
    perdido.

    Nadie se da cuenta
    pero empiezas a preparar
    ¿otra vez aquí?
    la vuelta,
    para mañana
    ir.

    sábado, 24 de abril de 2010

    La luz ante mis ojos



    Qué sonrisa produce saber que esta borrosa visión borrosa y esta genética nuestra, que nos permite reconocer rostros por todas partes, es un artefacto más poderoso que esos potentes ordenadores con sus ingeniosos programas de reconocimiento de imágenes.
    Es como si el universo supiera de no somos (después de todo) tan malos artefactos y nos permite (por el momento) imaginar lo que claramente vemos.
    Lleva a las niñas y niños a observar, clasificar y sonreír a las galaxias: Galaxy Zoo.

    viernes, 16 de abril de 2010

    Miradas miradas 06

    Un retrato que te observa sin saber, sin palabras.
    Ya te inventas lo que te dice, ya lo que calla.


    http://www.28art.com/wp/wp/wp-content/uploads/The-Laundress-28x24-Oil-20091.jpg



    The Laundress
    (La lavandera)

    mi arte la ropa tendida

    demuestro mi pericia
    tiendo mi sensibilidad
    oreo angustias y alegrías
    trabo memorias y me expreso
    secandose sobre la liña
    hasta cobrar sentido

    soy tal cual ves mi colada
    está la técnica la traba
    el tiempo la luz los colores
    la humedad
    que aprecias

    aquí mi obra
    mis dudas a tu alcance
    te observo mientras me observas
    la espera del entendimiento
    tiemblo y dudo
    ante tu mirada

    buscando el instante de recoger
    mi ropa seca

    Oleg Radvan

    domingo, 11 de abril de 2010

    Cierta incierta lente 013


    en el espacio de un rincón
    en la calle en el suelo bajo un banco
    en una papelera una tarima una jardinera
    el pájaro se busca la vida
    a lo invisible de nuestro ajetreo se arrima
    a nuestros errores a nuestros olvidos
    bajo esa hendidura

    a la suerte de lo abandonado
    a nuestros pies
    el pájaro está que trina
    y trina
    en el universo de lo omiso atiende
    en ese espacio sin vigilancia
    bajo esa protección

    domingo, 4 de abril de 2010

    Cinco días fuera de casa. V



    Intento volver a casa. No encuentro el mapa entre mis cosas. Revuelvo mi bolsa de viaje. Como en las pesadillas, rebusco, agitado, agitando los objetos que, ahora, me parecen inservibles. Levanto la mirada buscando auxilio. Busco hacerme una idea del desamparo en el que me encuentro en los demás.

    (…)

    Desvían sus miradas. Ocultan sus manos. Todos guardan sus calendarios. Sus cuentas de lunas llenas. Todos marcan los días en papeles doblados que guardan en el fondo de sus bolsillos. Mirarán sus premoniciones, más tarde, a escondidas. Desdoblando cuidadosos y celosos sus recortes ajados y se harán su composición de tiempos. Nadie me mira. Nadie se percata de mi pérdida de ruta. Conocen el día que es y yo no me sé el camino de vuelta.

    (...)

    Volver a casa detrás de la cuarta noche de viaje. Guiado por las nubes, el barco y las rodadas. Intuyo y sigo. Sin mapas ni ayudas.

    (…)

    A veces el recorrido me es familiar. Un barranco, un árbol, un risco, una vuelta del camino. Sin embargo la duda me hace desconocer y me pierde el paso durante trechos sin aliento. Guía de ciegos, el tuerto desconoce el destino marcado.

    (...)

    No puedo creer la suerte que tuve. La puerta seguía en su lugar. En la pared de casa mirándome fijamente. Guardando sus reproches, a la vista de mi vuelta.

    viernes, 2 de abril de 2010

    Cinco días fuera de casa. IV



    restos del llanto. y el tiempo, ignorante de mis penas, da la tregua de los ilusos. la que permite escoger, durante un rato, la pena menor. dejo de oír mis culpas sin excusas. me alivio, sabiéndome aquel, el tonto de remate. pero, por un rato, me dejo. sin razones para ello, claro. no sé de la soledad ni de la noche. sólo veo estas lágrimas sobre mi pecho como la sangre en mis oídos y el recuerdo, durante un rato lejano, de ti.

    lunes, 29 de marzo de 2010

    Cinco días fuera de casa. III



    en un abrir y cerrar de ojos
    acuso la falta del hogar
    una ventana a los días que me prometo
    respirar y tomar el cauce de las aguas
    que me faltan por nadar

    en un abril y marzo de ojos
    penitencia para los días sin tino
    paso página y atisbo en tu ceño
    fruncido tu patio tu árbol tu palma
    que me faltan por asistir

    en un antes y después de ojos
    enmarco mis aspiraciones
    que me faltan
    tus

    viernes, 19 de marzo de 2010

    Cinco días fuera de casa. II



    En el camino encuentro a la buganvilla.

    Frondosa, frondosa. Brotan sus flores rojas o moradas. Trepa hasta mi balcón, que son mis días oscuros.

    Cuando me encuentro con una, le busco una espina. Las tienen ocultas entre sus hojas. Me gusta robarlas y quedarme con alguna grande y fuerte. Arranco alguna y la guardo en el bolsillo de los recuerdos que olvidaré. Acabaré pinchándome cuando haga frío.

    Observo su enredadera. Su grueso tronco se agarra a las barandillas como novias impacientes en días de fiesta. Coloca sus ramas más resistentes como los brazos de un titán contra la pared. Empujan, derriban, sin miedo por su certeza de la inexistencia de leñadores vengadores. Tratan de arrancar una confesión de un crimen a las piedras y así colgar sus hojas rígidas contra la luz del sol del mediodía como penitencia.

    Lo cierto es que, a veces, las buganvillas arraigan dentro de mi. A veces. Allí me florecen blancas, amarillas o rosadas. Asaltan las cristaleras que me invento y me hacen olvidar. Cuando me incomodan, tomo un hacha y las talo cerca de la base. Me quedan, entonces, unas raices secas enterradas profundas. Y algunas flores secas que transparentes han perdido su color. Y mi colección de espinas.

    sábado, 13 de marzo de 2010

    Cinco días fuera de casa. I



    Me sorprende siempre la naturaleza fuera de mi lugar. Al primer chaparrón corrí a esconderme y, atemorizado tras mi ventana, apenas asomaba la nariz, el cielo baldeaba agua y yo temblaba bajo una manta.

    Un día huido..... Separado de las dudosas metrópolis y de las engañosas redes sociales.

    Dos días de potaje de nubes, rayos de sol y calabacines..... Engañando el hambre con las noticias de la radio en un idioma ajeno.

    Tres días de pies mojados y calcetines secándose en el baño..... Descubriendo agujeros en las suelas de mis zapatos.

    Cuatro días leyendo poetas oscuros y argumentos apocalípticos..... Ya habrá tiempo para la alegría y los sonetos.

    Cinco días de joyas (de agua de lluvia de frío) en las palmas de las manos que sacudía y secaba en mis pantalones..... Psoriasis y crema hidratante.

    Seis días en los bosques de neblinas, con el olor a tierra mojada y bajo el trino de pájaros invisibles..... Corría el agua abarrancada y desembocaba en el mar ofrendando la mejor tierra de labranza.

    Siete días de una semana..... Diestras y siniestras.

    Ocho días de faros de coches apareciendo brumosos y anaranjados por la carretera y desapareciendo desenfocados y rojos en las curvas..... Y la guagua sin pasar por aquí.

    Nueve días de felpudos y alfombras y cartones en los quicios de las puertas y ventanas..... Coladera de aires, charcos y bichos.

    Diez días sosteniendo la tos y las almohadas sobre la cama..... Mirando oscurecerse las copas de los árboles, los riscos y los cielos encapotados.

    Y así continúo, días y días, durante la tardenoche del temporal, antes de ir a cenar.

    lunes, 8 de marzo de 2010

    Cierta incierta lente 012



    Me mantengo al margen
    de la cortesía.

    Fijo la mirada en lo que me es cercano,
    corteza y miopía
    a partes iguales.

    Me conmueve
    la mirada perdida
    de la enigmática archivera invitada
    y me siento culpable
    en la amabilidad de mis coetáneos.

    Trato de no perder los papeles,
    como el musgo olvidado
    en el bosque.