miércoles, 20 de junio de 2018

Límites


pasas junto a mi
dejándome de ti en mi
en la espera

                       (nos vamos)

domingo, 17 de junio de 2018

Los Ejercicios de Suelo de Atilio Doreste



Un acceso. Las razones de Atilio son terrenales. Todo nace, crece, se reproduce, muere, se descompone, se ofrece y se regresa al punto inicial. Son cosas de la vida y la muerte. Y así nos lo expone.

La tierra está ahí, bajo nuestros pies. Puedes tomar algún aparejo y hacer honduras, surcos, trochas. De esta manera Atilio se convierte en una fuerza de la naturaleza más. Puedes recoger tierras, piedras, hojas, plumas, conchas, esqueletos y incorporar pólvoras, papeles, telas, vasijas, escorias, cerámicas, óleos, cables, altavoces, armazones o jaulas, colores, sonidos. Con ello Atilio requiere la voluntad de crear.



Una sedición. Objetos espontáneos y elaborados colaboran. El autor los dispone, los engarza, los arguye y nos ofrece intervenciones planetarias (del griego πλανήτης 'planētēs' «vagabundo, errante»). Añadirá sus trucos de artista (si, los aplica con delectación). Por tanto, trascenderemos lo telúrico.

Concurre la voluntad de aprehender. Campanas de cristal, jaulas de acero, armazones remiten a la naturaleza del impulso creativo. Articulan la memoria de "lo que fue una vez y así lo encontramos", frente a la decisión creativa de extraerlo y depositarlo en el suelo o colgarlo de las paredes o suspenderlo del techo, de allí donde se expone. De esta manera la exhibición se conforma como subrayado de aquello que se quiere expresar: lo aprehendido.

Una advertencia. No confíes demasiado en el azar. Si crees que lo que ves y oyes es producto de la casualidad comenzarás a vivir (o morir) en la ficción. 

Creo que la obra de Atilio no es ficticia. Puedes usarlas para engendrar tus crónicas, tus propias historias, incluso tus narrativas. Pues así es la mente humana: amiga de las falacias bien contadas, de los engaños bien tramados, de las imágenes evocadoras o de los sonidos atinentes. 


Otra advertencia. Fíate del caminar de la gallina. Se alza, camina errática, se para, escarba, rebusca con su pico en la búsqueda, pierde el tiempo en su mirar ausente de entendimiento y las plumas en su perturbada aletada. Nos creeremos por un instante los receptores de su agudeza o sus vestigios. Atilio usará la paciencia de un orfebre para engarzarlos. 

Una, otra pequeña advertencia. Fíate de la química. Propuestas que explosionan, revientan, humean, flotan, se depositan. Atilio está allí para provocar y recoger.

Prólogo: Viernes 15 de junio 2018, Atilio Doreste colocó piezas y artefactos en el Ateneo de La Laguna. 

Epílogo. No te lo pierdas.





martes, 1 de mayo de 2018

Pigeons without hawks



in the shadow of your eyes

I flew as slowly as I could

but you did not see me arrive