sábado, 13 de marzo de 2010

Cinco días fuera de casa. I



Me sorprende siempre la naturaleza fuera de mi lugar. Al primer chaparrón corrí a esconderme y, atemorizado tras mi ventana, apenas asomaba la nariz, el cielo baldeaba agua y yo temblaba bajo una manta.

Un día huido..... Separado de las dudosas metrópolis y de las engañosas redes sociales.

Dos días de potaje de nubes, rayos de sol y calabacines..... Engañando el hambre con las noticias de la radio en un idioma ajeno.

Tres días de pies mojados y calcetines secándose en el baño..... Descubriendo agujeros en las suelas de mis zapatos.

Cuatro días leyendo poetas oscuros y argumentos apocalípticos..... Ya habrá tiempo para la alegría y los sonetos.

Cinco días de joyas (de agua de lluvia de frío) en las palmas de las manos que sacudía y secaba en mis pantalones..... Psoriasis y crema hidratante.

Seis días en los bosques de neblinas, con el olor a tierra mojada y bajo el trino de pájaros invisibles..... Corría el agua abarrancada y desembocaba en el mar ofrendando la mejor tierra de labranza.

Siete días de una semana..... Diestras y siniestras.

Ocho días de faros de coches apareciendo brumosos y anaranjados por la carretera y desapareciendo desenfocados y rojos en las curvas..... Y la guagua sin pasar por aquí.

Nueve días de felpudos y alfombras y cartones en los quicios de las puertas y ventanas..... Coladera de aires, charcos y bichos.

Diez días sosteniendo la tos y las almohadas sobre la cama..... Mirando oscurecerse las copas de los árboles, los riscos y los cielos encapotados.

Y así continúo, días y días, durante la tardenoche del temporal, antes de ir a cenar.

lunes, 8 de marzo de 2010

Cierta incierta lente 012



Me mantengo al margen
de la cortesía.

Fijo la mirada en lo que me es cercano,
corteza y miopía
a partes iguales.

Me conmueve
la mirada perdida
de la enigmática archivera invitada
y me siento culpable
en la amabilidad de mis coetáneos.

Trato de no perder los papeles,
como el musgo olvidado
en el bosque.

sábado, 18 de julio de 2009

Cuatro de julio IV



Días de verano,
playa y cielo
a disposición.

Invento un atlántico
cálido y calmo
cocoteros y playas blancas,
exilios dorados,
piratas inocentes como peluches,
y donde los idiomas son indistintos
para pedir agua fría
y loción solar.

Y no acabo de creermelo.

Como castigo
el dios de los sueños
lanza rayos y truenos.
Las nubes se iluminan y resuenan
en el horizonte.

jueves, 16 de julio de 2009

Cuatro de julio III



Tanta agüita
verla correr
toda junta a reventar de tanta

saltar

gritar como loca
golpearse contra el suelo
subir en lluvia
y mojarte hasta empapar

y sonreir como un niño

miércoles, 15 de julio de 2009

Cuatro de julio II


Me dijeron que lo vería sobre la acera. Un espectáculo para todo el que pasara. Media hora antes llegamos y ya estaban esperando. Entonces, ya estábamos. Cada vez más apretados. Gentes queriendo mirar sobre hombros y cabezas. Conteniendo la respiración. Se abordaron y proclamaron la era del show. Mostramos nuestras caras asombradas y nuestras más simples sonrisas ante sus fuegos de artificio.

viernes, 10 de julio de 2009

Cuatro de julio I


Me dijeron que se reunían a ver fuegos artificiales. Ocuparon azoteas, aceras y plazas. Al muelle no llegué. Había mucha gente. Esperé observándolos. Cuántas razas extrañas, cuántas actitudes, vestimentas y lenguas, cuántos distintos en todas esas calles y avenidas. Pero yo era el ajeno y comprobé que, en efecto, cuando vieron su noche iluminada por la pólvora, gritaron como en las fiestas de mi calle. Latidos simples y comunes, luces y estampidos en la capital del mundo. Como en mi pueblo.