martes, 1 de septiembre de 2020

Septiembre, necesito tu viento para mi compañía



Dice Candace Lee Camacho (duendita)

Septiembre, eres lo indicado para mí.
Necesito tu viento para mi compañía
Necesito tu sol dorado en mi cara
No me dejes que me lleve el dolor
Quiero conducirte hasta que esté lo alto
Pana envolviendo mi muslo
Oh oh
Antes de las explosiones de invierno
Déjame ser tu secreto
Déjame caminar una milla por ti
Bajo la luna de septiembre (luna)
Oh oh oh
Donde caminas es donde quiero ir
Simplemente no sé cómo ordenarme
Fuiste invitado



no aprendí a ordenarme
si
así empecé a desnumerarme
recuerdos que me desaparecen
como un dolor sentado sobre mis muslos
serán la importancia del olvido
un viento y sol dorado
        para un eterno septiembre

sábado, 23 de mayo de 2020

De donde estuve III


Se tiene mucho cuidado. Dando en fijar el sitio de entrega del material, pues el transporte encarece mis pensamientos. Leo las cláusulas, como la de proporcionar. Esas son tus paredes. Podré recibir y salir de ellas con las bestias de mi alma. A lugares donde las pueda tomar de la mano. A las bestias. Ese mismo alcance tiene la obligación que contraigo. La de darme camino libre. Que cinco, que bajar paredes preparadas, que, aunque sea dos y, así, también a la inversa. Es decir, que yo cliente he de arreglar los caminos por donde transitan las bestias. Las antes mencionadas. Vamos al aserradero. Es la circunstancia de ser los fragueros. Quienes mejor conocen las cumbres boscosas de la isla.

 

miércoles, 20 de mayo de 2020

De donde estuve II

 


Me apunté en un trozo de papel lo que quería decirte. No sabía de dónde sacaría tiempo y fuerza para comprenderte. Apenas intersectados nuestras manos, done alcanzan, ya sé que no volveremos a contarnos cosas. Me muevo con cuidado para no acabar lejos de ti. Te pongo nombre y lo olvido al momento. Prefiero usar letras ordenadas y dependientes y seguidas. Cómo será este año sin ti y cómo anuncias lo que haré para encontrarte.

martes, 19 de mayo de 2020

De donde estuve 01


Para decirte que estabas allí y yo no. Olvidé lo que quería verte. Oí lo que nunca se me ocurrió decir. La llamada del teléfono del que nadie se responsabiliza. He quedado contigo. Reíste una gracia que hice sin querer. Te pregunté si me conocías. Me dijiste que un poco. Tu haces lo mismo por mi culpa. Que cada uno aguante sus culpas. Las cosas de las que no hablamos.

 

sábado, 17 de agosto de 2019

Pauline(a) Vinderman


Con las lecturas que, a veces, los días te dan.


A veces, te quitan. Los días.


Y entonces, dejas que el el mar te lleve. Y las noches.