
Miro atrás y veo a la pequeña que a escondidas se subió a la silla y alcanzó a coger el ratón del ordenador. Entendió, sin instrucciones, que debía mover su mano y poner sus ojos en la pantalla, allí donde pasaban cosas brillantes y de colores.
Sorprendida por su padre sonrió complacida de su audacia.
El padre asustado decidió guardar en lo alto del armario su vieja máquina de escribir, olvidar sus románticos sueños de escritor bohemio y matricularse en el cursillo local de usuarios informáticos.
Los riesgos del nacimiento digital
martes, 12 de octubre de 2010
La huella digital
sábado, 9 de octubre de 2010
Miradas miradas 07
Un retrato que te observa sin saber, sin palabras.
Ya te inventas lo que te dice, ya lo que calla.
Sonja
Apenas dentro de un instante
la secreta secretaria
pondrá la yema de su meñique
cerca de sus labios.
Discretamente depositará
en su dedo con su lengua
una pequeña hebra de tabaco
que la boquilla no detuvo.
Un imperceptible movimiento
de sus dedos hará desaparecer
la brizna de tabaco
que caerá sobre el blanco mantel
sin que nadie lo note.
Allí en medio del humo
de la cosmopolita noche
me mirará sin darse por aludida.
Dura, fria y sin compasión.
Me sentiré avergonzado
de saber lo que sé,
de mirarla sin permiso.
Christian Schad
Ya te inventas lo que te dice, ya lo que calla.
Sonja
Apenas dentro de un instante
la secreta secretaria
pondrá la yema de su meñique
cerca de sus labios.
Discretamente depositará
en su dedo con su lengua
una pequeña hebra de tabaco
que la boquilla no detuvo.
Un imperceptible movimiento
de sus dedos hará desaparecer
la brizna de tabaco
que caerá sobre el blanco mantel
sin que nadie lo note.
Allí en medio del humo
de la cosmopolita noche
me mirará sin darse por aludida.
Dura, fria y sin compasión.
Me sentiré avergonzado
de saber lo que sé,
de mirarla sin permiso.
Christian Schad
viernes, 8 de octubre de 2010
Cierta incierta lente 015
lunes, 31 de mayo de 2010
Cierta incierta lente 014
sábado, 8 de mayo de 2010
No fue o no pudo ser y no voy

A veces quieres ir
y no puedes ir.
No vas, miras las viejas fotos,
piesas que, después de todo:
deberías estar allí.
Te arreglas una confabulación global,
pero dará igual,
pues tú sabes que no irás,
que tú te quedas.
A veces, despues de no poder ir,
vas y decides no ir.
Vuelves y te quedas.
Otras veces, decides ir de todas maneras
y acabas por quedarte y no ir.
Sea como sea, sentado en tu asiento
claseturistalowcost,
mirando por la ventanilla
ovalada
estrecha
deformante
en la dirección contraria.
ves pasar un jet,
Visto y no visto.
Un brillante resplandor, una estela.
Él va.
Y tú te vuelves,
a quedarte.
Con una extraña tristeza,
con un no fue en la cabeza palpitando
te quedas.
Hasta la próxima
me dicen, me digo, no sé, contesto,
me quedo y no me voy.
Mal consuelo
para el oportunista
de las oportunidades perdidas,
perdido.
Nadie se da cuenta
pero empiezas a preparar
¿otra vez aquí?
la vuelta,
para mañana
ir.
sábado, 24 de abril de 2010
La luz ante mis ojos

Qué sonrisa produce saber que esta borrosa visión borrosa y esta genética nuestra, que nos permite reconocer rostros por todas partes, es un artefacto más poderoso que esos potentes ordenadores con sus ingeniosos programas de reconocimiento de imágenes.
Es como si el universo supiera de no somos (después de todo) tan malos artefactos y nos permite (por el momento) imaginar lo que claramente vemos.
Lleva a las niñas y niños a observar, clasificar y sonreír a las galaxias: Galaxy Zoo.
viernes, 16 de abril de 2010
Miradas miradas 06
Un retrato que te observa sin saber, sin palabras.
Ya te inventas lo que te dice, ya lo que calla.
The Laundress
(La lavandera)
mi arte la ropa tendida
demuestro mi pericia
tiendo mi sensibilidad
oreo angustias y alegrías
trabo memorias y me expreso
secandose sobre la liña
hasta cobrar sentido
soy tal cual ves mi colada
está la técnica la traba
el tiempo la luz los colores
la humedad
que aprecias
aquí mi obra
mis dudas a tu alcance
te observo mientras me observas
la espera del entendimiento
tiemblo y dudo
ante tu mirada
buscando el instante de recoger
mi ropa seca
Oleg Radvan
Ya te inventas lo que te dice, ya lo que calla.
The Laundress
(La lavandera)
mi arte la ropa tendida
demuestro mi pericia
tiendo mi sensibilidad
oreo angustias y alegrías
trabo memorias y me expreso
secandose sobre la liña
hasta cobrar sentido
soy tal cual ves mi colada
está la técnica la traba
el tiempo la luz los colores
la humedad
que aprecias
aquí mi obra
mis dudas a tu alcance
te observo mientras me observas
la espera del entendimiento
tiemblo y dudo
ante tu mirada
buscando el instante de recoger
mi ropa seca
Oleg Radvan
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