La
salud de los vínculos acaba tejiendo comunidades
más allá de las afinidades primordiales- dijo el
extranjero.
En
un mundo hostil, continuó susurrante, los desarraigos y
orfandades, los miedos y las servidumbres enfrentan a unos contra
otros. Hasta que nos planteamos ser comunidad. Hay dos comunidades
esenciales que agrupan a los que en principio son diferentes y
desconocidos entre sí.-
-¿Cuáles
son? Preguntó con cierta desconfianza el inspector. Afuera
el viento soplaba desapacible.
- La comunidad de las tazas calientes y la comunidad del vino,
respondió sonriente desde la penumbra el peregrino. Y
después de un silencio expresivo, el interrogador se
levantó de la silla y fue a buscar dos tazas. Afuera
seguía nevando insistentemente.
Las tazas humeantes se rozaron un instante. Ese sonido casi
imperceptible que cambia el mundo...
Los que fuimos radiotreseros (¿más de treinta año ya?) lo recordamos normalmente con José Manuel Rodriguez Rodri. Andaban ellos siempre hablando de los "clásicos del pop". Un poco de historia, humor y mucho rocanrol.
Recuerdo como comentaba la visita, en los inicios de los 60, del grupo británico "The Shadows" a Madrid o como contaba de las pre-movidas rockeras de los inicios del rock español.
Véanlo tocando la guitarra rítmica de los Tonys
Claro que nos enseñó también que la música era música, sin importar el tiempo en que se compuso o se interpretó. Y grabé casetes de música sin distinguir clásica (mucho barroco) de rock (mucho rock-sinfónico) o de jazz (mucho jazz-rock).
Acabé viéndole al cabo de los años (un par de décadas más tarde) en directo, sin radio por medio, junto a mis hijas, en un concierto para niños en mi isla, disfrutando de la música, como siempre.