Atrapado por un poema:
Con este poema arranca su libro
Heroína la
poeta chilena
Eliza Adonis, publicado en
La Joyita Cartonera, con ilustraciones de
Elizabeth Cárdenas (de las que hemos tomado dos para iniciar y terminan esta entrada) y prólogo de
Teresa Muñoz.
Un libro
con motivo y
pretexto: la desaparición de
Amelia Earhart. El rastro del aeroplano
Electra de la pionera de la aviación se perdió en mitad del océano Pacífico. Nunca
llegó a aterrizar en la isla
Howland, donde tenía
previsto repostar en una de las últimas etapas de su
circunvalación ecuatorial del planeta.
Es el mundo de las mujeres un mundo de simulacros. Un reflejo, un
vacío insaltable en el que, para volar, baten sus alas ¿brazos? ¿palabras?
Eliza Adonis nos lo advierte desde el primer poema.
No duda que, una
vez iniciado el vuelo, ya sea llevada por el viento o
moviéndose a merced a un mecanismo, cuando ante sus ojos se
presente el horizonte del océano, caerá al
vacío por mucho que se resista. Y se perderá. Un
final obligado sobre un aeroplano del que la piloto ya se ha deshecho
de los salvavidas y las mascarillas previamente.
Desconozco si las razones del vuelo son misteriosas, evidentes o una
inevitabilidad histórica. Eliza Adonis incluye, como una
pista, una cita de la propia
Amelia Earhart “
Sólo tengo que
pensar en mí misma. Y cuando a una le ofrecen una gran
aventura, no la rechaza, eso es todo”.
Eliza Adonis
añade al comienzo del poema
We can be heroes “
La
cuestión era perderse desde el principio, que siempre se
trató de eso”. Y añade en el mismo
poema, “
tal vez el Pacífico estrellado en el
parabrisas del Electra, el océano quebrado tras el
parabrisas de Amelia, sólo el parabrisas entre el
océano y Amelia”.
Pocos esclarecimientos más añade. Quizás como dice en el poema
En
caída libre y solitaria “
Hemos vivido en
diagonales,/ te digo,/ en nomadía,/ hemos vivido
haciéndonos el quite”
Las mujeres se convierten así en heroínas. Desaparecidas, pero heroínas. Mujeres que no encontraron su
destino, como le ocurrió a
Amelia Earhart. En el poema que
da título a la obra,
Eliza Adonis, nos da una pista:
Este destino inane nos alcanzará a todos.
Eliza Adonis,
quizás ya embarcada, junto a
Amelia Earhart, en el Electra
escribe “
pronostico desde este avión/ que no hay
salvavidas ni mascarilla/ que nos salve/ de este salto al
vacío,/ querido,/ nadie saldrá ileso”.
No podremos escapar de este simulacro y su destino de soledad y pérdida. Será cosa del simulacro. Tal como termina el libro
“
desde el principio de todo/ las heroínas han
perdido el juego/ han perdido el juicio/ se han perdido en la sima de
la/ ficción”.
